Carlos Valderrama, Director IAPB: Queremos ser un referente a nivel nacional en la formación técnico-agrícola

2019/06/11

Desde febrero es nuevo director del Instituto Agrícola Pascual Baburriza, cargo que asume con una serie de desafíos, entre ellos y probablemente el mayor, conseguir la Autorización en Serf del liceo durante este año 2019.

Para este profesor de filosofía la metodología no es nueva, fue director del Liceo Bicentenario de Molina hasta el año 2017, por lo que tiene un profundo conocimiento en cuanto al proceso de instalación de Serf, los cambios que genera en la comunidad educativa y la contribución en la mejora de proceso de aprendizaje de los estudiantes.

¿Cómo fue volver a un colegio Serf?
Una maravilla. La primera vez que me acerqué a Serf, que fue con la experiencia del Liceo Bicentenario de Molina, significó en términos profesionales reencantarme con la pedagogía, con la posibilidad de creer, desde la práctica, que es posible impactar en la vida en la vida de los estudiantes y poder hacer un aporte de aprendizaje más significativo. Darle continuidad y profundidad a ese encantamiento es realmente una oportunidad que no me la esperaba, que no estaba planificada, pero estoy feliz y agradecido de tenerla.

¿En este tiempo a cargo del IAPB ha logrado identificar cuáles son los principales objetivos para el colegio?
Es un borrador, no hay muchas cosas mías porque hay que darle continuidad a algunos desafíos que la comunidad ya había decidido. Por lo tanto, no quiero ser, y no lo soy, un director que pueda hacer borrón y cuenta nueva.

Hay que dar continuidad a procesos que permitan cerrar ciclos, cerrar metas. En ese contexto he establecido cuatro grandes áreas. Una que ya había definido la comunidad junto con Grupo Educativo, que es plantearse como meta la autorización en Serf en el año 2019. Es una presión, una exigencia, una meta bastante alta, pero creo que tenemos buena tierra y buena semilla, por lo que me parece es factible de alcanzar. Otra área en la que habían tomado algunas decisiones, pero que quiero empujar con mucha fuerza, es el desarrollo de competencias informáticas y el potencial que  ellas tienen para permear a todas las asignaturas y al proyecto educativo. De esta forma, no queda encapsulado un ejercicio que está pensado en la asignatura de tecnología solamente. Estamos en conversaciones bastante adelantadas con IBM para compartir algunos programas de ellos que permitan este objetivo de afinar un poco este proceso de aprendizaje de las competencias digitales.

Un tercer elemento, que es de largo plazo, pero que se conversó en el momento de mi contratación, es cómo profundizar el diálogo entre la especialidad y los ramos de formación general. Es una demanda histórica que existe desde las especialidades y tiene que ver en cómo le sacamos mejor provecho al predio desde el punto de vista pedagógico. Que no se resuelve solo con ir más horas con los estudiantes. El criterio no es cuantitativo, sino que es cualitativo. Hay que definir cómo somos más eficaces en el uso pedagógico de la maravilla que nos ofrece ese predio. Eso pasa también por ver cómo incorporamos algunas competencias digitales en las actividades del predio, que ya están tecnificadas y muchas otras cosas más. En definitiva, tiene que ver con cómo preparamos con un estándar más alto la formación de la especialidad.

El paraguas de eso está en la visión del Instituto que tiene que ver con ser un referente a nivel nacional en la formación técnico-agrícola. Es un desafío de largo plazo que parte por este diálogo, que es complejo, entre los ramos de formación general y los de especialidad, tendiendo como mediador el uso más eficiente del predio.

Una cuarta área, que espero sea mi mayor aporte, con una apuesta a futuro, tiene que ver con cómo implementar en las labores de toda la comunidad un trabajo más colaborativo del que existe hasta el momento. Eso implica formar más equipo de trabajo, distribuir más el liderazgo, generar más confianzas hacia abajo, generar más espacios de participación de todos los que forman parte del proyecto. Es una meta de mediano a largo plazo, pero que pretendo esté presente.

¿Cómo ha visto el proceso de implementación de Serf?
Es inevitable hacer comparaciones con otras instituciones, por lo que vi en la Jornada de Otoño de Liceos Serf, creo que hay un buen nivel de implementación. Tal vez nuestra única debilidad, es que al interior de la institución hay niveles de apropiación del modelo Serf en los funcionarios y docentes muy distintos. Eso genera algunas incoherencias, algunas inconsistencias. En términos generales hay un buen nivel de implementación. Falta ese empujón final para nivelar un poco más hacia arriba en esa apropiación.