Familia y escuela: ¿aliados? en el aprendizaje de todas y todos

2019/03/9

“No tiene a nadie que se preocupe de él, por eso le va mal.” Muchas veces hemos escuchado que la familia es la principal escuela, que sin el apoyo de ella es muy difícil que a los estudiantes les vaya bien, que puedan estudiar y cumplir con sus trabajos y pruebas. A partir de frases como esa, pareciera ser que la familia tiene cierta influencia en la capacidad que tienen los estudiantes de aprender más y mejor, y efectivamente es así. En los últimos años investigaciones han demostrado la influencia que tiene la familia en los logros de aprendizaje de los estudiantes (Wilder, 2014). Para alcanzar aprendizajes de calidad en los estudiantes, todos los integrantes de la comunidad escolar son importantes: Profesores, directivos, asistentes de la educación  y apoderados[1] cumplen distintos roles que contribuyen a este propósito.

Ahora bien, una vez reconocida la influencia de la familia en los logros de aprendizaje, ¿cómo es la relación entre familia y centro escolar? A nivel general, podemos decir que no es una relación fácil. Desde la posición de los centros escolares, existe la impresión que los apoderados no se involucran lo suficiente en el trabajo y tareas del estudiante. Por el lado de la familia, la queja es sobre las infructuosas reuniones de apoderados, dedicadas por lo general a transmitir información que poco o nada tiene que ver con los avances de su estudiante con excepción del clásico informe de notas. O los llaman los inspectores y profesores jefes sólo cuando hay problemas, porque su hijo está teniendo dificultades en su rendimiento, en las pruebas, o su hija tiene dificultades de comportamiento.

Por lo general, cuesta que el centro escolar y la familia encuentren espacios y formas comunes que les permitan apoyar al estudiante para que aprenda mejor. Ya que si bien la mayoría de los establecimientos ha avanzado en incorporar a los apoderados como estamento en distintos espacios y actividades (consejo escolar, reuniones de subcentros, eventos dirigidos a apoderados, entre otros), estas actividades y espacios no tienen como foco acercar a los apoderados para que puedan apoyar el proceso de enseñanza – aprendizaje de sus estudiantes.

Sabemos que construir mejores relaciones es un proceso de continuo ajuste, entregar información personalizada y pertinente a las familias es un elemento crítico que contribuye a mejorar significativamente la calidad del aprendizaje de los estudiantes. Para la educación relacional, ésta es también una preocupación. Desde su propuesta como sistema, plantea distintos dispositivos y actividades que tienen como objetivo acercar la relación entre centro escolar y apoderados, a modo que el apoyo de este último impacte positivamente en mejorar los aprendizajes de sus estudiantes. Estos van desde proporcionar información clara y precisa sobre el trabajo de los estudiantes en el liceo tanto cuando han avanzado muy bien como cuando han tenido dificultades, como también de generar espacios formales de encuentro entre apoderados, estudiantes y centro escolar para conversar y establecer acuerdos de mejora respecto al progreso académico del estudiante.
Javier Jara Guerrero
Psicólogo Educacional
Consultor de Grupo Educativo

 

[1] Empleamos el término “apoderado” entendiéndolo como representante del entorno familiar del estudiante: madre, padre, tío(as), hermano(as), tutor legal entre otros.

  1. Wilder (2014). Effects of parental involvement on academic achievement: a meta-synthesis, Educational Review, 66:3, 377-397, DOI: 10.1080/00131911.2013.780009.