¿Qué es el Plan Personal de Estudios?

2020/07/6

A partir de las múltiples trayectorias de implementación de Serf que hemos tenido la oportunidad de acompañar desde Grupo Educativo, nos hemos percatado de que hay aspectos del sistema que resultan ser más sencillos de comprender -y transformar en procesos operativos- que otros. Uno de los más difíciles de implementar para los colegios es el Plan Personal de Estudios (PPE), que ha resultado ser un hueso duro de roer para muchas comunidades educativas.

Desde nuestra experiencia, es sólo en las últimas etapas de la implementación de Serf que este aspecto del sistema es abordado directamente. Las razones para ello son diversas, pero se pueden resumir en la siguiente idea: la implementación fiel del PPE implica romper definitivamente con la lógica del sistema educativo tradicional. En este artículo nos proponemos explicar cómo el PPE significa introducir un cambio profundo al sistema educativo, con la expectativa que esta mayor comprensión contribuya a avanzar en la personalización de la experiencia de aprendizaje de los y las estudiantes en fases más tempranas de la implementación. Comenzaremos explicando qué es el PPE, para luego hablar un poco de su historia, fundamentos y función dentro del sistema relacional.


¿Qué es?


Básicamente -y aunque suene tonto- el Plan Personal de Estudios es el resultado de la Personalización del Plan de Estudios.


La personalización es el proceso a través del cual el currículum se adapta al estudiante (y no viceversa).

En Serf Chile se entiende al Plan de Estudios como el conjunto de temas de un año académico junto a la planificación que los especialistas hacen del tiempo aproximado que debiese tomarle a los estudiantes completarlo, lo que queda representado en los cuadros sinópticos. Si bien cada establecimiento debe adaptar el plan de estudios a las características de las comunidades con las que trabaja y su proyecto educativo, esta adaptación tiene como referente a un “estudiante promedio” de la institución, no se pretende que responda a las características individuales de cada uno de ellos. 

El Plan Personal de Estudios, en cambio, es el dispositivo que le permite a la escuela adaptar su Plan de Estudios a la singularidad de sus estudiantes mediante la construcción de trayectorias educativas personalizadas. En tanto plan, su función más relevante es la de trazar el camino que cada estudiante debiese recorrer para abordar exitosamente sus desafíos formativos actuales -ya sean estos relativos a asignaturas específicas o no- explicitando, por ejemplo, qué actividades de aprendizaje realizará, qué productos creará para demostrar lo que ha aprendido, cómo distribuirá sus tiempos de trabajo y descanso, y cómo será apoyado por los distintos actores educativos en el proceso (especialistas, tutores, apoderados, compañeros, educadores diferenciales, etc.). 

Para lograr una planificación pertinente, sin duda es importante trabajar en base a la evidencia producida por el recorrido de cada estudiante, por lo cual el PPE siempre incluirá algún tipo de registro con información relevante sobre su proceso educativo. El contenido de este registro puede ser diferente entre comunidades educativas, pero algunos elementos básicos comunes son, por ejemplo, el ritmo y la calidad de los aprendizajes en las distintas asignaturas, los compromisos que se asumen en las citas de tutoría y los registros de reflexiones relevantes en cada cita de promoción y sustentación (revisar los estándares Serf para mayor referencia). Es importante, eso sí, enfatizar que este registro está al servicio de la planificación y sólo cobra sentido a la luz de esta

Como se puede ver, un PPE bien implementado requiere la coordinación de muchos actores al servicio del estudiante, es por esto que es crítico que toda la información del plan esté disponible para los actores relevantes de manera expedita y que estos puedan actualizar los aspectos que les competen desde su rol. Por ejemplo, un especialista debe ser capaz de registrar fácilmente una reflexión relevante que tuvo con el estudiante en una cita de promoción, un estudiante debe ser capaz de revisar cuáles son las actividades de la ruta que le corresponde realizar en una determinada asignatura, o también un apoderado debiese ser capaz de acceder al último compromiso que asumió en una cita de seguimiento. El desafío no es trivial y requiere de trabajo coordinado de parte de cada comunidad educativa, el cual se puede implementar a través de plataformas digitales de ofimática y almacenamiento de archivos en la nube (como Microsoft Teams o Google Suite).

La complejidad del PPE no debe, eso sí, hacernos perder de vista su fin último, que consiste en permitir que todos los y las estudiantes alcancen los objetivos de aprendizaje que les corresponden según el currículum nacional -tanto disciplinares como transversales- así como otros objetivos formativos declarados en el Proyecto Educativo Institucional de cada comunidad educativa. Idealmente, la escuela debiese ser capaz utilizar el PPE para encuadrar todos estos objetivos de aprendizaje, definidos por instancias externas, en función de un proyecto de vida personal del estudiante. Al hacerlo se ofrece como un recurso que le ayuda a cumplir con sus sueños, no como una institución a cuyas normas incomprensibles se debe someter, sensación que muchos estudiantes tienen en relación a escuelas tradicionales y que inhibe el desarrollo de sus pasiones.

Pero, ¿por qué Serf propone que cada estudiante debe tener un Plan Personal de Estudios?, para entenderlo tendremos que revisitar algunos de los fundamentos del sistema. 


Los problemas con el sistema educativo tradicional (SET)


En la cotidianidad no solemos tenerlo muy presente, pero en instancias como esta vale la pena recordar que la Educación Relacional Fontán es un sistema educativo que nace explícitamente a partir de un diagnóstico terminal de la educación tradicional. En las palabras del Colegio Fontán:


“Creemos que el sistema educativo tradicional (escolar) es inadecuado a las necesidades culturales del mundo. Creemos también que “no tiene arreglo”. No debemos tratar de repararlo o corregirlo. Hay que sustituirlo por otro sistema radicalmente nuevo.”


Estas declaraciones son formulaciones actuales de ideas que comenzaron a ser trabajadas por Ventura Fontán y Emilia García a partir de los años 50, primero en centros educativos experimentales y luego en colegios reconocidos oficialmente por el estado Colombiano. El Sistema Relacional es el producto de este proceso y constituye la alternativa que la familia Fontán propone frente a los vicios del SET.

Para lograr una comprensión más profunda del Plan Personal de Estudios es necesario conocer cuál es el diagnóstico a la base de esta declaración, cómo la propuesta de Serf da respuesta a dichos problemas y cuál es el lugar del PPE en esta solución. Como Punto de Partida recomendamos mucho ver esta conferencia TED de Julio Fontán, hijo de Ventura Fontán y co-fundador de Learning one to one, fundación que se dedica a promover la enseñanza Relacional en el mundo:



Como se puede apreciar, una de las críticas fundamentales de la educación relacional al SET es que éste inhibe, como consecuencia de su propio diseño, el desarrollo de algunas competencias y aprendizajes fundamentales que se propone lograr en los estudiantes. Tomemos por ejemplo el desarrollo de la autonomía, uno de los principios del sistema y una habilidad muy demandada por el mundo del trabajo.


¿Cómo se aprende a ser autónomo?


¿Se aprende a ser autónomo?, parece ser una pregunta importante sobre la cual reflexionar en las comunidades educativas. En nuestra experiencia, sin embargo, si llega a estar presente suele ocultarse tras una serie de presiones institucionales por lograr otro tipo de aprendizajes en los estudiantes, generalmente los especificados en los currículum de las asignaturas y con mayor énfasis en aquellas evaluadas por el SIMCE. Incluso cuando se aborda explícitamente, la pregunta misma es intimidante dada la complejidad del concepto “autonomía”. En nuestra última tertulia Serf, en donde hablamos sobre el tema con educadores de las distintas comunidades de la red, hubo acuerdo unánime en la importancia de que los estudiantes desarrollen autonomía, pero cuando se habló de definirla, evaluarla y desarrollarla, nos sentimos mucho más desorientados, con la sensación de que siempre estamos “rodeando” el concepto pero nunca aprehendiéndolo con propiedad.

Sin embargo, si utilizamos como referencia casos más concretos y sencillos, la pregunta no resulta ser tan resbaladiza. Para explicar el concepto, Julio Fontán siempre da el ejemplo de cómo los adultos enseñan a los pequeños a cruzar calles de manera segura: al comienzo existe una relación muy directiva de parte del adulto, quien no sólo señala aspectos importantes de la tarea sino que incluso regula los movimientos del niño o niña, pero esta posición va mutando progresivamente, entregando mayor control al pequeño en la medida en que evalúa que ha aprendido aspectos críticos para realizar el cruce de manera segura.

¿Qué pasaría si el adulto nunca suelta la mano del niño?

Entendamos que este ejemplo es una metáfora, ya que probablemente en la vida real llegaría un momento en la vida del niño en que rechazaría la mano del adulto porque interviene con su sensación de agencia. El punto es que se nos hace difícil concebir la autonomía y su desarrollo en contextos educativos porque tenemos fija la mirada en los estudiantes, y no en los ambientes en los que éstos desenvuelven sus procesos de aprendizaje. Recurriendo a la analogía de cruzar la calle, nos preguntamos cómo podemos lograr que los estudiantes crucen solos la calle sin darnos cuenta que los tenemos agarrados firmemente de la mano.

Miremos ahora nuestras propias comunidades educativas. ¿Pueden los estudiantes decidir cuándo trabajar en historia?, ¿Pueden decidir cómo y cuándo ejercitar su cuerpo?, ¿Cuándo descansar?, ¿Cómo mostrar lo que han aprendido?, ¿Cómo desarrollar sus habilidades de expresión oral?, ¿Cómo aportar a la comunidad educativa?

¿Por qué?


La educación relacional como alternativa al SET


Observamos que el mundo ha cambiado una brutalidad en los últimos trescientos años, pero nuestros sistemas educativos siguen la misma lógica de linea de producción. Esto probablemente es así porque, tal como en la fábrica, el trabajo se hace mucho más fácil de gestionar. Pero los estudiantes no son productos y los educadores no son operarios.

Uno de los aspectos en donde se ve más evidentemente esta relación escuela-fábrica es en el manejo de los tiempos: todos ellos determinados por instancias que no toman en consideración a los aprendices, sus necesidades y preferencias. Mencionamos este punto en particular porque desde hace tiempo la educación relacional en Colombia creó una especie de mantra que muestra muy claramente la magnitud del cambio que propone respecto del SET, el cual se resume en la siguiente tabla:


Uno de los mantras que definen Serf: «Tiempo variable, rendimiento constante». En este caso lo constante del rendimiento es la excelencia.

En Serf no es la institución la que determina los tiempos de aprendizaje, sino que estos se ajustan a cada estudiante en función de sus intereses y características. Tal como lo explica Julio en esta entrevista radial, en una comunidad educativa que implementa de forma “pura” el Sistema Educativo Relacional Fontán no existen clases, no hay horarios, no hay notas y no hay tareas. Lo que hay son ambientes de aprendizaje en constante operación, dirigidos por los especialistas de las distintas asignaturas, y a los cuales los estudiantes asisten en función de los Planes Personales de Estudio que diseñaron en conjunto con sus tutores, para trabajar en sus temas personalizados y generar productos que representen sus aprendizajes. La propuesta implica un cambio radical de la organización tradicional de los sistemas educativos, en el cual se transita desde un control completo de variables críticas -como el tiempo y los espacios- hacia formas de organización alternativa que le permitan a los estudiantes tener cada vez más agencia sobre sus propios procesos de aprendizaje, tomando decisiones informadas respecto de su trayecto, sobre cuyos resultados luego se reflexiona con la ayuda de un educador.

Pero mayores libertades no significa libertinaje. Aquí no se trata de nunca tomar la mano del pequeño, sino que de estar consciente de que para que pueda cruzar solo la calle es necesario que el adulto monitoree de cerca las capacidades de su aprendiz y otorgue mayores libertades en función de esta evaluación, sólo así podrá desarrollar los conocimientos, habilidades y actitudes requeridas para resolver exitosa y autónomamente la tarea. Aterrizando el ejemplo en la escuela, se trata de desarrollar una cultura organizacional -con sus respectivos sistemas de gestión- que promueve una toma de decisiones pedagógicas en base a evidencia, logrando de esta manera pertinencia en relación a la situación de cada niño. 

La escuela debe ser capaz de crear la Zona de Desarrollo Próximo que cada uno de sus estudiantes necesita para poder ejercitar su autonomía en niveles crecientes de complejidad. Ahora revisaremos cuál es el aporte específico del PPE en relación a este desafío.


¿Cuál es el rol específico del PPE en el sistema relacional?


Más arriba vimos que en una escuela Serf no hay cursos ni horarios ni clases, sino que ambientes de aprendizajes de los cuales los estudiantes participan libremente. Ahora bien, esto se puede transformar rápidamente en una situación caótica si no se cuentan con mecanismos para guiar a cada estudiante en función de su nivel de autonomía. Es por eso que en los estándares Serf los Ambientes de Aprendizaje aparecen en la misma dimensión que el Apoyo Tutorial y la Planificación Personal de Estudios.

La lógica es la siguiente: los ambientes de aprendizaje deben proveer de un adecuado equilibrio entre libertad y estructura que permita que cada estudiante avance de la manera que más le acomode y cuando le acomode, sin embargo, esta libertad en bruto puede ser muy abrumadora para estudiantes que no están preparados. Aquí es donde entran las y los tutores, quienes trabajan personalmente con cada uno de aquellos para desarrollar Planes Personales de Estudio, los que funcionan como un andamiaje que entrega la estructura necesaria y suficiente para que la tarea implique un desafío abordable. Estos planes son constantemente revisados y actualizados en cada cita, utilizando para ello como insumo información relevante que proviene de fuentes diversas (ritmo y calidad de los aprendizajes, convivencia escolar, registros de citas de promoción y sustentación, apoyo PIE, consejos PPE, etc.). Cada una de estas repeticiones actúa como un “ciclo de mejora”, en donde se afinan estrategias pertinentes a cada estudiante y se desarrolla su músculo de la autonomía.


El proceso de personalización es un ciclo permanente de actividades que generan productos que sirven como insumo para las actividades que… Ya entendieron.

El esquema permite ver que la personalización de la experiencia de aprendizaje de un estudiante en Serf es un proceso recursivo y cíclico, lo cual responde a las características del desarrollo humano: dinámico, no lineal, sensible al contexto y construido sobre relaciones. Sin embargo, es importante girar en 90 grados este dibujo para aclarar que la personalización no es una rueda de hámster, sino que se asemeja más bien a un espiral en el que los estudiantes van desarrollando progresivamente mayor conciencia sobre sus procesos de aprendizaje, mayor capacidad de controlarlos y mayor capacidad para tomar decisiones que les permitan tener una experiencia más efectiva, rica y profunda.


En el gráfico, un espiral más ancho representa mayores competencias para gestionar sus propios procesos de aprendizaje, lo que redunda en una mayor calidad de los mismos.

¿Qué se requiere para implementar el PPE en una comunidad educativa?


Esa es la madre del cordero.

Si bien la implementación del PPE en cada comunidad educativa y el trayecto que estas recorren para lograrlo son diversas, existen algunas condiciones mínimas necesarias aplicables a cualquier institución.

En este escrito hemos visto de múltiples formas cómo Serf invierte lógicas profundamente arraigadas en la cultura educativa, lo que explica que la primera y más importante condición para la implementación del PPE es que la comunidad educativa en su conjunto tiene que estar comprometida con el proyecto de revolucionar la forma en que se enseña y aprende en su escuela. Es curioso declararlo de esta manera, porque se supone que este compromiso está desde que la institución toma la decisión de implementar el sistema, sin embargo -y como comentamos al comienzo-, nuestra experiencia nos ha revelado que el salto a una implementación profunda del sistema se realiza ya bien entrado el trabajo de implementación. 

Por otra parte, este convencimiento debe ir aparejado de la idea que no hay solución prefabricada, que la implementación del PPE es un proyecto de aprendizaje de la comunidad en su conjunto y que, en tanto tal, los errores y desaciertos serán parte del camino y todos son responsables de aportar desde sus respectivos roles a la mejora en base a la experiencia. Ustedes como educadores saben lo importante que para el proceso de aprendizaje que sus estudiantes sientan que son capaces, aquí sucede lo mismo, por lo que es importante que en el recorrido se identifiquen y reconozcan los avances para cultivar esa sensación. Un criterio importante para orientar este camino de mejora es la pregunta por las atribuciones de los estudiantes: ¿dónde se les puede ofrecer más libertades para que tomen decisiones respecto de su proceso de aprendizaje?, ¿qué se requiere para que estas libertades sean provechosas?

También, la institución debe asumir que cambiar la forma de enseñar y aprender requiere de una gestión pedagógica diferente. Debe haber una inversión muy potente en desarrollo profesional para que educadores sean capaces de apropiarse profundamente del sistema y sacarle provecho, también se requiere de un esfuerzo importante en gestión de la información y recursos humanos, para que cada actor tenga a su disposición los recursos requeridos. Esto por nombrar algunos aspectos.

Luego, en una veta más práctica, la Red Serf es una instancia a la cual se puede apelar para conocer la experiencia de otras comunidades educativas y aprender de ellas. Hasta el momento hemos desarrollado tertulias abiertas y ha habido un par de colaboraciones puntuales, pero esperamos que se tomen cada vez más atribuciones y eventualmente conformemos grupos de trabajo inter-escuelas para resolver desafíos específicos que, naturalmente, pueden estar relacionados con la Planificación Personal de Estudios. 

Por último, para aquellas comunidades que estén en vías a la autorización los instamos a poner el tema sobre la mesa con sus respectivos consultores. Recuerden que nuestro propósito, al igual que el de ustedes, es que sus escuelas logren aprendizajes de calidad con todos y todas las estudiantes a través del sistema relacional.