“El estudiante se va haciendo consciente de que él es el constructor de sus aprendizajes y de su autonomía”

2018/04/8

Myriam Riquelme dirige desde el año 2012 el Instituto Agrícola Pascual Baburizza (IAPB), pero la relación de esta profesora de biología e ingeniero agrónomo con la institución educacional comenzó hace más de dos décadas. La profesional llegó hace 24 años al IAPB debido a algunos proyectos Corfo asociados a la industrialización en la producción hortícola en los que colaboraba. Luego participó en otras iniciativas, “tuvimos otro proyecto de invernaderos grandes y de cultivos hidropónicos con unos israelitas. Eso significó venir una vez en la semana y después dos. Luego me ofrecieron más horas, hasta que finalmente me vine a la zona, me establecí acá y me casé”.
En relación a su labor de directora y los futuros desafíos del IAPB, es enfática en señalar que la  construcción de una relación entre docentes y estudiantes es una problemática “transversal a lo socioeconómico, tiene que ver con cómo atendemos a los adolescentes, cómo nos vinculamos con ellos, cómo empatizamos y cómo los hacemos nuestros aliados”. Esto último, según indica, es un elemento central en la concreción de los aprendizajes, transformándose también en una de las preocupaciones del equipo docente. “Tiene que ver además, con instalar valores en los estudiantes y hacer visible el currículum invisible” asegura.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la educación en Chile y en especial el IAPB?
Me parece que son variados dependiendo del contexto. Por eso no me gustaría hablar de un gran desafío. Sin embargo, pensando en nuestro grupo etario de estudiantes que son los adolescentes, creo que un gran desafío es cómo hacer que el estudiante se encante con el aprendizaje y no se centre en aprender por aprender, por conseguir una nota. El desafío es que vean en el profesor a un maestro. El desafío es cómo lograr que el docente sea un coach. Un profesor que les muestre la vida. Al estudiante que viene de un sector más vulnerable le va a abrir los ojos. Al que está en nivel socioeconómico más alto, y que tiene culturalmente otros accesos, tal vez le abrirá espacios de espiritualidad que le puedan hacer falta. Este profesor que sea un maestro y un guía, un coach para nuestros estudiantes. Creo que ése es el desafío como país.

¿Cómo colegio?
Es el mismo desafío. Para el equipo docente y directivo tiene que ver con cómo estamos preparados para enfrentar a estas nuevas generaciones y estar a su altura.
La convivencia también es un tema potente porque nos fragiliza. ¿En qué sentido? En que cuando una escuela está más abierta a la escucha, hacia el estudiante, queda más expuesta a la crítica. Hay instituciones en las que se imponen las cosas y no hay diálogo.
En el IAPB, en ese desarrollo, creo que Serf nos ha ido potenciando muchísimo porque nos obliga a dialogar con el estudiante. Serf genera muchas instancias de diálogo y de escucha horizontal. Lo que se transforma en un elemento que contribuye a generar convivencia y vínculos con los estudiantes para poder instalar conductas constructivas en ellos, como desarrollar hábitos que apuntan a lo valórico. Uno quiere instalar valores, pero es tan etéreo esto de los valores. Ése es el desafío escuela: cómo hacemos visible el currículum invisible.

 

¿Hay un camino trazado?
Llevamos 6 años trabajando en esto. El camino que hemos trazado es primero generar espacios a los estudiantes, espacios donde ellos digan lo que piensan. Espacios formales, como conversatorios, encuestas de satisfacción. Espacios para los papás, tener disposición a la escucha activa con ellos. Tener la capacidad de observación y pesquisar. Ésa es la primera cosa, no es que ellos sientan que pueden hacer todo lo que quieran, pero que sientan que son escuchados y que algunas de las cosas se concretan: “Mira, nos escucharon y se hizo algo”. “Nos escucharon porque va a quedar bien”. Ése es un camino. El otro es mostrar preocupación genuina por el estudiante. Lo importante es que siempre haya un adulto de confianza para el estudiante y que se pueda acercar y sentir acompañado. Acompañado en el sentido de monitoreado, escuchado, retroalimentado y corregido cuando hay que corregir. El otro espacio es el aula, el espacio formal donde Serf juega un papel preponderante.

 

¿Cuál sería ese papel?
Donde el estudiante se va haciendo consciente de que él es el constructor de sus aprendizajes y de su autonomía. La problemática está en que cada docente debe hacer consciente al estudiante de esto. A veces este proceso se demora 3 o 4 años.
El año pasado nos tocó vivir un problema complejo: en tercero medio los estudiantes nos criticaron un montón de cosas. En ese nivel había un grupo de estudiantes que estaban con nosotros desde séptimo, y otros que se fueron sumando en los cursos superiores.
Que ellos criticaran y que nos criticaran era excelente, muy bueno. Ellos dejaron de solo seguir instrucciones o seguir instrucciones ciegamente. No queremos ‘zombis intelectuales’, les decía siempre. “No queremos títeres. No necesitamos títeres del sistema. Necesitamos chicos que tengan capacidad de crítica y de autocrítica”.
Así que cuando ellos comenzaron a criticar que el sistema se preocupaba solo de los que estaban más descendidos… Cuando nos dicen: “Hay un grupo que necesita que nos estrujen más” me doy cuenta de que estamos cumpliendo el objetivo. O cuando nos señalaron: “Serf no está funcionando por tal cosa…”, pero sí estaba funcionando, ellos al criticarnos nos estaban demostrando que estaba funcionando.

¿Cuáles son los desafíos críticos que vienen para el IAPB?
Con el equipo nos hemos dado cuenta de que tienen que ver con generar registros y evidencias de lo realizado y los resultados. En general en los procesos de certificación, acreditación, autorización, consideran la evidencia. “¿El número de citas?, ¿Se cumplió la meta?, ¿Se entregó el documento?”. Creo que lo que más nos costó durante 2017 es que cada área se fuera ordenando y que tuviéramos estos documentos. Nos preguntan por algo sí se hace acto seguido nos preguntan: “¿Dónde está la evidencia?”.

¿Cuál cree que es el aporte específico de Serf para la formación a los estudiantes, tanto para sus vidas y formación general?
Voy a partir con lo que es más fácil. Lo que Serf aporta como aprendizaje para la vida, tiene que ver con la capacidad para desarrollar una estrategia personal en base a la ruta del aprendizaje. Es una estrategia personal para aprender. Para enfrentar problemáticas, para sentirse autónomo y para incorporar estos conceptos y principios que si no estuvieran dentro de Serf sería muy difícil para los estudiantes a su egreso haberlos internalizado. La singularidad, ¿quién habla de la singularidad?, ¿quién habla de autonomía?  Para la vida, me parece que son principios que ellos van a instalar luego en sus familias o donde estén.